Aranda y la Ribera

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3.4. Clima

Duro, extremo y, sobre todo, singular

Así es, frecuentemente, definido el clima de la Ribera del Duero Burgalesa. Caracterizado por sus escasas lluvias, entre 450 y 500 mm a lo largo del año, además de una marcada oscilación térmica, con inviernos en los que las heladas pueden llegar a -18ºC y veranos secos y soleados, en los que los termómetros, en ocasiones, alcanzan los 40ºC.

Estos factores climáticos benefician, junto con el relieve y el tipo de suelo, al cultivo de la vid, razón por la cual podríamos decir que la calidad de los vinos de la región es excelente “por naturaleza”.

Las condiciones ambientales representan un mundo de ventajas a explotar por el visitante, ya que aprovechará el día, en el que la probabilidad de lluvia suele ser escasa, para realizar multitud de actividades. Llegada la noche, podrá disfrutar de una buena cena junto a la chimenea, con guisos calientes todo el año, bajar a una bodega para huir del bochorno veraniego y del frío invierno o dormir sin pasar calor en los meses estivales.