Aranda y la Ribera

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5.1. Enfoque histórico

Desde hace más de un milenio, los vinos de esta tierra, de clima casi extremo, enamoran los paladares más exquisitos.

Los fenicios fueron responsables del progreso de la agricultura en la península ibérica y sus nuevas cepas y sistemas de cultivo acabaron llegando a la Ribera del Duero.

En los alrededores de Peñafiel (Valladolid), en el yacimiento vacceo de Pintia, se han encontrado ajuares y enseres propios del ritual del vino.

Posterior es el mosaico romano de Baños de Valdearados que, representando al Dios Baco junto a la diosa Ariadna y al sátiro Ampelos, une singularidad y calidad en 66 metros cuadrados. Durante siglos, los romanos se sirvieron de la Ribera para abastecer a sus ejércitos.

Más adelante, ya entrado el siglo XII, los monasterios medievales se ganaron su fama vinícola. Así, los monjes cistercienses de Santa María de Valbuena elaboraban su propia bebida con el fin de alcanzar la hemina o cantidad permitida para el consumo diario de cada monje, aproximadamente medio litro.

Es en esta época cuando se consolidan los núcleos urbanos más representativos de la zona: San Esteban de Gormaz, Aranda de Duero, Roa y Peñafiel. Y en el siglo XIII se excavan las primeras bodegas en el interior de algunas villas, destacando sobre todo las de Aranda de Duero. De este modo, se fue intensificando la producción del vino y ello permitió comenzar a exportarlo al resto de Castilla.

El desarrollo de la elaboración del vino era tal que pronto fue necesaria una puesta en orden. Por eso, en 1295, se implantó la regulación de la vendimia. En el siglo XV se añadieron la regulación de la producción y de las calidades, algo útil para calcular los impuestos que debían pagar los habitantes de la Ribera.

Del siglo XVIII datan las últimas bodegas subterráneas de Aranda de Duero que, situadas en pleno centro histórico, conectan su casco antiguo mediante 7 kilómetros de galerías y pasadizos. También por esas fechas se construyen numerosos lagares y, en 1783, Carlos III aprueba las ordenanzas para el Gremio de Cosecheros de Aranda de Duero.

Ya en la segunda mitad del siglo XX , la fama que acompaña a la Ribera del Duero va dando sus frutos. Gracias a la iniciativa de los entonces máximos responsables de una decena de bodegas, surge la Denominación de Origen Ribera del Duero en Aranda de Duero, aunque en la actualidad la sede se encuentra en Roa.