Aranda y la Ribera

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5.8. Disfruta del vino

El maridaje entre vinos y platos trae de cabeza a más de un viajero. El objetivo es conseguir la mejor combinación de sabores y sensaciones, fruto de la unión de líquido y sólido.

Así, tradicionalmente los tintos de la Ribera del Duero son ideales para sus platos típicos: el lechazo asado, el queso, la morcilla y el chorizo. En general con carnes rojas, asado, aves, jamón y charcutería, se recomiendan los Ribera más audaces, como el joven, el crianza o el roble. Podemos acompañar un pescado al horno, sopas, cremas, pastas y verduras con un rosado.

Para el sabor de carnes blancas, quesos curados o azules, no defraudaremos con un Reserva.

Con lo que estamos seguros de que “marida bien” un Ribera es con un momento para disfrutar en pareja o con amigos, dejándose aconsejar y olvidando las presiones de las modas gastronómicas. El paladar no engaña y la tranquilidad, propia de la tierra y de sus gentes, es la armonía necesaria en cada sobremesa.

Disfruta del vino con moderación. Recuerda que su consumo esta desaconsejado durante el embarazo, la lactancia y si tomas medicamentos. No bebas si vas a conducir.