Aranda y la Ribera

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1.2. Aranda medieval

El origen de la villa se remonta al periodo medieval. Organizada en torno a San Juan, entre mediados del siglo XI y mediados del XII, era un pequeño núcleo de carácter defensivo que protegía el paso del Duero.

En 1236 Aranda aparece mencionada por primera vez en la documentación y a partir de entonces su desarrollo será imparable. Se convertirá en referencia para la comarca por sus ferias y mercados pero, sobre todo, por la actividad que marcará para siempre la villa y su entorno: la producción y comercialización del vino.

La villa fue creciendo tanto con nuevos barrios extramuros como con la adquisición de localidades próximas. Gracias a su prosperidad e importancia estratégica se convierte en lugar de residencia real. En las décadas centrales del siglo XV, acoge entre sus muros a reyes y reinas, destacando la estancia de la reina Juana, esposa de Enrique IV, a quien este había concedido la villa. A ella le acompaña la infanta Isabel de quien los arandinos se declararán partidarios durante los problemas sucesorios. Cuando se convierta en reina, recompensara su lealtad.

En este tiempo, Aranda fue testigo de acontecimientos importantes como el Concilio Arandense en 1473, la renovación de la Iglesia de Santa María o la llegada de los franciscanos, auspiciada por los Acuña, una de las familias más poderosas de la localidad.

La pujanza de la villa ribereña atrajo a destacados nobles, situación que provocó distintos conflictos de intereses en el gobierno local, hasta que fue reorganizado por los Reyes Católicos. Este dinamismo favoreció su carácter multicultural, contando con una potente aljama de judíos dedicados al comercio, la cirugía o las finanzas y hábiles artesanos y hortelanos mudéjares.

En 1480, las tensiones entre las diferentes comunidades fueron en aumento. Estas terminaron con la reclusión de los judíos en zonas concretas del núcleo y su posterior expulsión, aunque muchos optaron por convertirse y vivir en la villa.

Isabel la Católica (1451 – 1504)
En 1472 Aranda jura lealtad a Isabel como princesa heredera y ella promete mantener la villa vinculada a la Corona y respetar sus privilegios.

Diego de Avellaneda (¿ – 1537)
Nacido en Aranda de Duero, disfrutó de destacados cargos eclesiásticos y civiles, llegando a ser Virrey de Navarra y obispo de Tuy.