Aranda y la Ribera

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1.3. De 1503 a Corte del emperador Carlos

A principios del siglo XVI, Aranda es uno de los principales núcleos castellanos y se encontraba inmersa en un pleito para transformar parte de su trazado urbano con el fin de mejorar la calidad de sus vinos. Este es el origen del famoso plano de 1503.

Tras la muerte de Isabel, volvieron las tensiones: los colectivos populares no se sentían representados y pidieron recuperar los privilegios anteriores al gobierno de la soberana. No sería el único conflicto.

La situación política del reino derivó en la Guerra de las Comunidades y la población arandina, desde el principio, apoyó a los comuneros. Con su derrota, la villa se quedó en una posición delicada; el Rey la perdonaría pero no a los principales implicados.

A pesar de las dificultades, se produjo un notable crecimiento económico, urbano y artístico. Su pujanza atrajo a poderoso linajes y la localidad llegó a convertirse en sede de la Corte, entre 1546 y 1548, momento de singular efervescencia en el que las diferentes nacionalidades del imperio convivieron en sus calles.

Bernardo de Sandoval y Rojas (1546 – 1618)
De origen portugués, fue uno de los más destacados prelados de Osma y gran benefactor de las artes y las ciencias. Benefició especialmente a Aranda de Duero, villa en la que dejó varias fundaciones y donde quiso ser enterrado.

Pedro de Santa Cruz (¿- 1526 o 1527)
Comerciante y destacado financiero, tuvo una de las principales fortunas de Castilla, siendo uno de los más destacados prestamistas de la Hacienda Real.
Su protagonismo en la Corte fue en aumento en el siglo XVI, hasta encargarse de recibir al mismísimo príncipe Carlos cuando llegó a Castilla.