Aranda y la Ribera

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1.4. En tiempos de Felipe III

Tras las dificultades de las últimas décadas del siglo XVI, Aranda comienza a vivir un paréntesis de esplendor, favorecida por la la posición que alcanzó el duque de Lerma como valido de Felipe III.

Tan destacado noble tenía intereses en la Ribera y la cabeza de sus estados se encontraba próxima, de ahí que Aranda se convirtiera en paso obligado en los desplazamientos entre la Corte y Lerma. Este ir y venir reactivó el comercio y propició la visita y establecimiento de destacados personajes.

El rey Felipe III y su esposa Margarita residieron en esta tierra, en la casa donde nació Bernardo de Sandoval y Rojas. Allí sufrieron uno de sus peores momentos como padres, cuando su hijo padeció una grave enfermedad que hizo temer por su vida, aunque finalmente se recuperó.

Este ambiente permitió olvidar las dificultades y animó el desarrollo. Pero, poco después, el duque de Lerma perdió el favor regio y los traslados de la Corte cesaron. A partir de entonces comenzó uno de los periodos de decaimiento de la villa más graves, pero ello no mermó el cariño de los vecinos por Felipe III, uno de sus monarcas más queridos.

Felipe IV (1605 – 1665)
Hijo de Felipe III y la reina Margarita, cayó gravemente enfermo en Aranda en uno de los traslados de la Corte. Su recuperación fue vista por los arandinos como un milagro que se disputan la patrona de la villa y fray Pedro Regalado.