Aranda y la Ribera

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1.6. Aranda y el conspirador Aviraneta

Esta etapa turbulenta se corresponde con los años del Trienio Constitucional (1820 – 1823) en los que, tras el pronunciamiento del general Rafael de Riego, vuelven a triunfar los liberales, obligando a que Fernando VII jurara la Constitución de Cádiz de 1812.

Mientras Aranda recuperaba la normalidad, una vez retiradas las tropas francesas, el conocido guerrillero Martín Díez el Empecinado proclamaba, en 1820, la constitución gaditana y con ella la llegada de las libertades a la villa ribereña.

Eugenio Aviraneta, regidor durante el Trienio, fue el encargado de hacer realidad este momento en Aranda. Una época de trascendentales cambios para el nacimiento de una nueva realidad social: el fin de los privilegios señoriales y la puesta en marcha de los decretos desamortizadores de los bienes de la Iglesia.

Las nuevas medidas tuvieron en Aranda un fuerte apoyo, al contar con un grupo liberal activo y consolidado, pero su puesta en marcha encontró fuerte oposición entre los sectores tradicionales. Es, por tanto, tiempo de conspiraciones, en el que cada corriente política se afana en ganar simpatizantes.

Todos ellos tenían cabida en el gran escenario de la Plaza Mayor, punto de encuentro y reunión, el lugar donde todos podían verse y ser vistos.

Sin embargo, el sueño terminó. El absolutismo de Fernando VII ganó la partida y los liberales arandinos sufrieron una fuerte represión. Su esfuerzo comenzaría a dar frutos a partir de 1833, cuando suba al trono Isabel II y arranque la revolución liberal-burguesa.

Eugenio Aviraneta (1792 – 1872)
Político liberal de origen vasco, llegó a ser regidor de Aranda durante el Trienio Constitucional.
Intrigante, conspirador, luchador incansable por las libertades, su apasionante vida inspiró a uno de sus descendientes, el conocido escritor de la Generación del 98, Pío Baroja, para crear la extensa saga Memorias de un hombre de acción. Sus aventuras en la Ribera se recogen en Aviraneta o La vida de un conspirador y en Con la pluma y con el sable.

Manuel de la Fuente Andrés (1808 – 1860)
Hombre culto nacido en Fuentespina, promotor de la sociedad de recreo arandina, La Tertulia, que presidió en varias ocasiones. Alcanzó importantes cargos políticos durante el gobierno del Bienio Progresista de 1854 a 1856.