Aranda y la Ribera

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1.8. La gran transformación

La renovación vivida por Aranda a finales del siglo XIX y el primer tercio del XX, se vería frenada con la Guerra Civil y la posguerra. Pero en los años 50 comienzan a introducirse importantes cambios que contribuirán a gestar la gran transformación de Aranda de Duero.

Progresivamente, los hábitos de los arandinos habían ido cambiando acompañados por el permanente fluir de los vehículos que, cada vez en mayor número y con procedencias más dispares, circulaban por su arteria principal.

Sin embargo, el punto de partida de este proceso fue la inclusión de Aranda, en 1959, en el Plan de Descongestión Industrial de Madrid. En este momento empezaría un duro camino para obtener un polígono industrial que se instaló en el margen sur del Duero, Allendeduero.

También las tradicionales bases de la economía arandina comenzaron a renovarse. Animados por este espíritu de dinamización, los arandinos se unieron en cooperativas para intentar modernizar un campo anticuado y con escaso atractivo. Fue esta una de las claves del gran desarrollo económico del núcleo ribereño.

Poco a poco, Aranda ve cómo culminan viejos sueños y aspiraciones: finalizan las obras del ferrocarril Madrid-Burgos, comienza a solucionarse la escasez de viviendas, surgen instalaciones deportivas y de ocio o turismo, así como centros educativos y sanitarios. En definitiva, cambia la configuración urbana de Aranda que se extiende, rebasando cualquier límite conocido. A su vez, la cultura y el arte viven un momento de excepcional capacidad creativa.

Luis Mateos Martín (1915 – 1995)
Alcalde de Aranda durante 12 años, fue responsable de su transformación económica y social, canalizando las energías y el dinamismo de los vecinos de la villa gracias a su buena posición política en el régimen franquista.