Aranda y la Ribera

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2.10. Antiguo Hospital de los Santos Reyes

Mediado el siglo XVI, el obispo Acosta, protector de las artes y gran benefactor de Aranda, fundo un hospital donde mejorar la salud del cuerpo y el alma. Para disfrutar de aire y sol, se situó en una posición privilegiada, la orilla sur del Duero, inmediato al puente y al convento dominico que también erigía el prelado.

El hospital quedó bajo la advocación de los Santos Reyes y dispuso del patrocinio del generoso prelado, de las atenciones del concejo arandino y de las dotaciones de otros piadosos ribereños. Hoy en día solo se conserva una sencilla nave, pero sigue manteniendo a su entrada un delicado relieve de la Adoración de los Magos.

Muy próxima se conserva, también, la fuente de Santo Domingo, cuidada por el Concejo arandino, cuyos escudos presiden el noble frente de sillería.

El actual Hospital de los Santos Reyes está situado junto al edificio originario. Dotado de varios servicios para asistir a toda la comarca, se complementa con el reciente inmueble El Mediquín, dedicado a la formación de los profesionales de la salud y en honor al personaje de la tradición arandina.

El Mediquín
Cuenta la leyenda que Aranda estaba asolada por la peste y, ante tal sufrimiento, uno de sus afligidos sacerdotes pidió ayuda a la Virgen de las Viñas. Un día apareció ante su puerta un jovencito, casi un niño, alegando que era doctor e iba a salvar a los arandinos. Aunque desconfiaba debido a su corta edad, no quiso desperdiciar esta providencial oportunidad y caminó con él por la villa. La epidemia remitió en pocos días y el niño desapareció sin dejar rastro. Pasó a la historia como El Mediquín. Su imagen puede verse en la ermita de la Virgen de las Viñas.