Aranda y la Ribera

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2.13. Museos del Tren y Cerámica

La antigua estación de ferrocarril Aranda de Duero - Chelva, es la sede del Museo y de la Asociación Arandina de Amigos del Tren. Fue un importante centro de comunicaciones para la Ribera gracias a la línea Valladolid - Ariza, inaugurada en 1895 y motor de desarrollo de la villa en los siglos XIX y XX.

La estación arandina tenía la misma categoría que las de la cabecera y final de la línea y, al ser de primera, se completaba con edificios para el depósito de máquinas, cocherón, calderería, fragua, almacenes o fonda de viajeros.

En la actualidad, a pesar de los esfuerzos de los arandinos, dejó de cumplir su función original. Hoy en día alberga el Museo del Tren, lleno de encanto y nostalgia para el deleite de los amantes de los viajes.

En el interior del museo varias salas acogen el pasado y presente del ferrocarril con la exposición de gorras de maquinista, señales, bocinas, herramientas y objetos relacionados. Además, en los andenes pueden apreciarse ejemplos de la evolución de los diferentes tipos de vía.

El Museo Municipal de Cerámica muestra, tras su reciente reapertura, una imagen totalmente renovada que respeta la tradición y gusto de los ribereños por la cerámica, fruto de los esfuerzos de la familia Higuera.

Este museo ha duplicado su área expositiva y ha convertido sus zonas exteriores en una extensión de las salas al ubicar obras de arte, convirtiéndose en una cita interesante para los turistas.

En este centro, los aficionados a la alfarería y a la cerámica en general, descubrirán distintos tipos de vasijas, objetos y todo lo relacionado con los métodos de realización y técnicas.

Los aficionados a la escultura moderna pueden encontrar distintas piezas escultóricas emplazadas en la ribera del río Duero, gracias al Concurso de Escultura al Aire Libre en honor a los escritores que han reflejado la villa en sus obras, como Camilo José Cela en Judíos, moros y cristianos y Rafael Alberti en La amante.

Alejandro de la Higuera (1866 -1937)
Los Higuera tenían origen hidalgo y durante varias generaciones se orientaron al estudio de las leyes. Pero Alejandro, desde muy niño, demostró sus cualidades para el arte. Estudió en Burgos en la Academia de Dibujo y en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid.
Destacó como dibujante, ilustrador, decorador y reputado ceramista siendo fundador de “María de Lara. Cerámica arandina”. Aunque pronto se sintió atraído por la cerámica, no fue hasta 1927 cuando dio rienda a su pasión: el deseo de estar en contacto directo con la materia prima.
Famoso por sus miles de piezas, como los azulejos que realizó en honor de la patrona arandina con la colaboración de su hijo mayor, amplió la sensibilidad artística de arandinos y ribereños.