Aranda y la Ribera

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2.2. La Plaza y el plano de 1503

Sobre la Plaza Mayor

Ha sido, desde finales del Medievo, el centro de convivencia arandino. De ahí que sea elocuente testimonio de la historia de la villa. Como toda plaza mayor cumple tres funciones básicas, comercial, institucional y recreativa, que han ido adaptándose a los tiempos.

Nació como espacio extramuros para celebrar bulliciosas ferias y mercados. Pero el crecimiento urbano lo absorbió al ampliarse el perímetro amurallado. De este modo quedó englobado dentro del núcleo con el nombre de Plaza Nueva cuyos límites se habían consolidado mediante la construcción de viviendas con soportales. También en ella levantaron sus residencias importantes linajes castellanos quienes disfrutaban, desde los balcones, de brillantes festejos.

En el siglo XIX fue testigo de eventos significativos, pasando a denominarse Plaza de la Constitución. Sus soportales, empedrados con losas de los antiguos conventos, se convirtieron en aceras para el paseo burgués. A este espacio fueron abriéndose las tiendas con escaparates y los ventanales de las sociedades recreativas, mientras un moderno quiosco era colocado en el centro.

Hoy, su carácter de encuentro ha sido aprovechado por el Ayuntamiento para instalar la Oficina de Turismo, el CIAVIN (Centro de Interpretación de la Arquitectura del Vino) y una reproducción del plano de Aranda de 1503.

Sobre el plano de Aranda de 1503

Es el primer plano urbano español que se conserva en el Archivo General de Simancas. Su origen es un pleito que enfrentaba a los vecinos de Barrio Nuevo. Mientras unos pretendían abrir la calle para comunicarla con la iglesia de Santa María, los dueños de las casas que obstaculizaban el paso querían conservar sus hogares.

Finalmente, ganó el interés público frente al particular y, de este modo, se consiguió evitar que los carros diesen la vuelta por la villa, reduciéndose las vibraciones que afectaban a los vinos conservados en las bodegas subterráneas.

El plano también refleja la evolución de la sociedad. Aranda es presentada como una villa cerrada y protegida tras un cinturón defensivo que adopta una figura tendente a la circularidad, una forma conceptualmente perfecta e idealizada, para diferenciarla de la ruralidad del entorno.

La aparente unidad del plano, se opone al continuo crecimiento urbano a través de barrios extramuros y arrabales, tan solo anunciados por las pequeñas casas junto al río, habiéndose evitado la representación del barrio de Allendeduero, en la orilla meridional, y el de San Francisco al este.

No obstante, aspectos del plano anuncian la llegada del Renacimiento, como el deseo de dotar a la localidad de personalidad propia, articular el espacio interior de forma clara o integrar el río como elemento de disfrute urbano.