Aranda y la Ribera

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2.5. Humilladero y Ermita de Nuestra Señora de las Viñas

Al exterior del antiguo núcleo amurallado, Aranda de Duero tuvo también obras de gran interés que hoy forman parte de su rica herencia patrimonial, como es el caso del Humilladero.

Su construcción, en un cruce viario, permitió a caminantes y labradores hacer una pausa antes de seguir su jornada. Estaba pensado para reflexionar ante el misterio de la Crucifixión cuya representación corona un pilar erigido sobre un grupo de escaleras en recuerdo del Monte Calvario. Cuatro columnas sustentan una bellísima techumbre de madera de tradición mudéjar, donde se desarrollan labores decorativas del XVI.

Aquí comienza un paseo ajardinado que culmina en la ermita de la Virgen de las Viñas, uno de los lugares más queridos de la villa.

Los arandinos siempre han sentido una gran devoción por su patrona que gozó de la protección de reyes y príncipes. Así sucedió con Juan I o Felipe III y su esposa Margarita de Austria quien le atribuyó la curación de su heredero cuando, en 1610, cayó enfermo en Aranda.

Su origen se encuentra en una bella tradición medieval que cuenta la aparición de María, sobre una cepa, a un labrador que estaba trabajando sus tierras. La Virgen, le pide que desentierre una antigua imagen mariana, oculta cuando los cristianos huían de los ataques islámicos. La figura hallada se convirtió en la patrona de Aranda.

Josefina Arias de Miranda (1883–1963)
Hija del conocido político de la Restauración alfonsina, Diego Arias de Miranda, y de Mercedes Berdugo, miembro de esta destacada y antigua familia nobiliaria de Aranda, toda su vida estuvo vinculada al cuidado de la Virgen de las Viñas. También destacó por iniciar varias labores benéficas, fundando incluso la Cruz Roja en la villa.

Ermita de Nuestra Señora de las Viñas

Situada en un altozano que domina la villa desde el norte, la ermita actual es fruto de una larga génesis constructiva.

Conserva testimonios de diferentes épocas. El más antiguo es su bella cabecera renacentista de delicada bóveda estrellada erigida con el apoyo del obispo Acosta. En 1688, el fervor barroco favoreció la realización de su amplia nave en la que domina la exuberancia de las yeserías de sus bóvedas. Un siglo después, el coronel Pablo Esteban costeó la realización de un camarín y regaló varias piezas artísticas. Ya en la centuria pasada, los accesos experimentaron una importante transformación al construirse, para usos de la cofradía, un edificio alrededor de un patio.

En el interior, destaca la talla mariana, imagen vestida con ricos ropajes que ocultan una escultura gótica. A sus pies puede verse el célebre Mediquín, efigie de finales del XVII que, según la tradición, recuerda a un jovencísimo médico llegado a Aranda en tiempos de una grave epidemia quien, tras remediar a muchos arandinos en tan difíciles momentos, desapareció sin dejar rastro.

También debe llamarse la atención sobre la imagen del Santo Cristo, situada en una moderna capilla a la entrada de la ermita. Esta pieza, de notable calidad, grandes dimensiones y delicada composición de ritmos curvos, ha sido fechada en el segundo tercio del siglo XIV.