Aranda y la Ribera

Menú;

51

2.6. El Ciavín y la Bodega de las Ánimas

Si hay algún lugar de la península que desde sus inicios se haya relacionado con el mundo vinícola, es Aranda de Duero. Para ayudar a dar a conocer el legado histórico enocultural en la localidad, encontramos el Centro de Interpretación de la Arquitectura del Vino (CIAVIN).

En el CIAVIN cada visitante podrá adquirir una visión distinta de este universo: conocer bodegas silenciosas, lagares con enormes prensas de madera, galerías y cubas que, en su conjunto, ofrecen nuevas perspectivas de un rico patrimonio. La diversidad de enfoques del centro lo hacen interesante para cualquier tipo de público: familias, amantes de la historia, turistas ocasionales y grupos de amigos. Entre otros recursos, el visitante encontrará paneles explicativos, recreaciones de yacimientos romanos como Clunia y ejemplos que muestran la elaboración tradicional del vino. Además, a través de una maqueta de Aranda basada en el plano de la villa en 1503, descubrirá el entramado de bodegas subterráneas y conocerá el porqué de su realización.

El recorrido se completa con la visita a la tradicional bodega de “Las Ánimas”, desde la cual podemos descubrir la razón de ser de estas galerías, relacionadas con la manera de vivir de las gentes de esta villa en la Edad Media, así como sus métodos de elaboración y almacenaje del vino.

A través de figuras humanas a tamaño real, documentos audiovisuales, maquetas y otros elementos, se recrean las distintas actividades y trabajos vinculados a la elaboración del vino de forma tradicional: cómo los artesanos realizan los odres para transportar el mosto; cómo los tiradores llenaban las cubas; cómo se limpiaban para utilizarse de nuevo o cómo se ampliaban las galerías de las bodegas.

Todo esto alojado en un ambiente y marco histórico inmejorable que ofrecerá al viajero una nueva forma de apreciar esta villa.