Aranda y la Ribera

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3.2. Roa

Situada en un espolón sobre el Duero, su imagen destaca desde la lejanía. Su posición estratégica fue aprovechada por celtíberos y romanos.

Fue por ello punto de referencia en la lucha por el control del Duero y centro de una amplia comarca conocida como la Villa y Tierra de Roa.

Su historia se halla asociada a dos personajes que encontraron la muerte en ella en tiempos y condiciones distintas: el Cardenal Cisneros, en 1517, y el célebre guerrillero El Empecinado, en 1825.

De su larga génesis se conserva un rico patrimonio, como los restos del antiguo cerco amurallado o el templo de San Esteban, un edificio gótico que desempeñó funciones defensivas.

En 1840 la localidad fue totalmente incendiada por el general carlista Juan Manuel Martín de Balmaseda.

Antigua colegiata de Santa María

La antigua colegiata dedicada a Santa María preside la Plaza Mayor. Conserva elementos de los templos anteriores -románico y gótico- aunque la obra más destacada es la realizada en el XVI, cuando se convierte en un magnífico templo de tres naves con espléndida cabecera.

Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros (1436 – 1517)
Arzobispo de Toledo, cardenal, inquisidor general y regente tras la muerte de Fernando el Católico. Cuando iba a entrevistarse con Carlos I, fallece en Roa.

Un paseo por la población nos permite descubrir otras obras de interés como los restos de la iglesia de San Juan, cuya bella portada románica ha sido integrada en la moderna sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, obra del estudio de arquitectos Berozzi Veiga.

Juan Martín Díez El Empecinado (1775 – 1825)
Desde muy joven participó en acciones de guerra y en 1808 abandonó la vida familiar para luchar contra los franceses. Defensor de las libertades, fue ajusticiado en la plaza de Roa por orden de Fernando VII.

Juan Manuel Martín de Balmaseda (1798-1846)
Nacido en Fuentecén, de origen hidalgo, fue afín a la ideología absolutista. General durante la primera Guerra Carlista incendió en 1840 Roa y Nava de Roa. Murió en San Petersburgo (Rusia) siendo mercenario del zar Nicolás I.