Aranda y la Ribera

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4.1. Clunia (Peñalba de Castro)

La ciudad romana de Clunia, declarada Bien de Interés Cultural, es uno de los lugares más notables de la Ribera. Emplazada en lo alto de una meseta sobre el río Arandilla, tuvo una función significativa en algunos pasajes de la historia de Roma, al tomar partido por Sertorio en la guerra contra Sila. Durante el reinado de Nerón desempeñó un papel protagonista al refugiarse en ella el cónsul Galba.

A finales del siglo I, Roma quiso convertirla en centro de referencia de un amplio territorio. Al no cumplirse las expectativas, la ciudad se adaptó a sus posibilidades, viviendo con cierta prosperidad hasta el siglo V. Con el tiempo, su memoria cayó en el olvido hasta la llegada de los ilustrados.

Siempre sorprende a los visitantes el secreto que esconde un emplazamiento tan inhóspito. En su interior, la Cueva de Román atesora una gran reserva de agua explotada por los romanos quienes, en las galerías, dedicaron un santuario a Príapo, dios de la fertilidad.

De especial interés son el monumental teatro y el foro donde se erigían el templo de Júpiter, la basílica y locales comerciales. También son de obligada visita las termas, que más allá de su labor higiénica, cumplían una función social. En las de Los Arcos es visible el hipocausto o calefacción bajo el suelo.

También se han excavado varias casas de amplias dimensiones, algunas con estancias subterráneas para combatir el clima extremo de la ciudad. En ellas pueden verse elegantes mosaicos.

Servio Sulpicio Galba (3 a. C. – 69)
Empezó su carrera militar en la Galia y en el año 33 alcanzó el título de cónsul. Claudio le nombró procónsul y le envió a África. En torno al año 60 d.C. fue proclamado gobernador de la provincia Hispana Tarraconense por Nerón, contra quien se sublevó, refugiándose en Clunia. En el año 68 d.C. es proclamado emperador por la Legio VI Victrix.