Aranda y la Ribera

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4.6. Ermita de la Santísima Trinidad (Fuentespina)

Ermita de la Santísima Trinidad

La localidad, próxima a Aranda de Duero y apoyada en el cultivo de la vid, conoció un singular crecimiento durante los siglos XVII y XVIII. Se puso en marcha, entonces, la renovación de sus principales elementos de identidad como la iglesia de San Miguel, el humilladero y la ermita de la Santísima Trinidad, Bien de Interés Cultural.

Popularmente denominada ermita del Padre Eterno, se sitúa en un ameno paraje y constituye uno de los mejores ejemplos de centro de devoción barroco en la Ribera. Iniciada en 1719, su proyecto colmó varias décadas de la vida del vecindario, que no escatimó esfuerzos para contratar a reconocidos profesionales.

Tras superar un inicio conflictivo, la construcción se encargó a Domingo de Izaguirre y Gerónimo Ruiz. En 1727, José de la Calle diseñó las bóvedas y su interior se completó con la obra de uno de los mejores retablistas castellanos: Pedro Correas. Cabe destacar su integración con el entorno, su singular portada, las exuberantes yeserías de las bóvedas y el rico conjunto de retablos de resplandecientes superficies.

Todos los años celebra una concurrida romería.